El proceso de transición que siguió a la “primavera” de 2011 había erigido a Yemen como modelo durante un cierto tiempo. Un proceso, apoyado a fondo por la ONU, que hoy está moribundo y ha dejado su espacio a un entrelazamieno de conflictos y enemistadas que, aunque previsibles, chocan por su brutalidad. Frente a una elegibilidad, la comunidad internacional está tentada a superponer unos modelos de interpretación binarios (Norte/Sur, Sunita/Chiíta) que pueden sin embargo, como en Libia, precipitar más aún al país en la guerra. Y la implicación directa de Arabia Saudita puede agravar la situación. Cuando publicamos este artículo, escrito el 26 de marzo, en VS el 3/04/2015, las agencias informan ya de la ocupación de parte de Aden por las tropas hutíes tras duros combates y de la presencia en el puerto de tropas de la coalición pro Hadi.
Laurent Bonnefoy, en Orient XXI. Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR
El rocambolesco episodio del 21 de febrero de 2015 que condujo al presidente de la transición Abd Rabbo Mansur Hadi a huir de Sanaa y a refugiarse en Aden, en el Sur, situó al Yemen en una situación insostenible. Incapaz de enfrentarse al ascenso de los rebeldes hutíes, había anunciado un mes antes su dimisión para ser luego ser luego colocado en residencia vigilada en Sanaa, la capital, por esa misma milicia chií. Aprovechándose del descuido de sus guardianes, huyó de madrugada de su palacio por una puerta oculta y se refugió en la antigua capital del Yemen del Sur, de la que es originario. El 25 de marzo de 2015, algunos oficiales anunciaron su partida del país mientras los hutíes estaban a las puertas de Aden y bombardeaban la ciudad. La localización de Hadi sigue siendo algo ignorado pero ciertamente éste ha perdido su capacidad de actuar. ¿Cómo explicar tal debacle?
Reconquistar Yemen desde Aden
Durante la cautividad de Hadi en Sanaa, el vacío institucional había sido ocupado por los propios hutíes. Este movimiento político-religioso salido de la rama zaydita del chiísmo, aunque inicialmente marginal, había ganado a lo largo de los años en popularidad y en capacidad de actuación. Desde el verano de 2014, los hutíes habían logrado poner bajo presión al gobierno y a Hadi, tomando el control de la capital, obteniendo la dimisión del primer ministro Mohamed Basindwa y protagonizando, aún sin asumirlo a las claras, un golpe de estado. Esta toma del poder solo había sido posible mediante una alianza de circunstancias entre los hutíes y el antiguo presidente Ali Abdallah Saleh, depuesto de sus funciones por la movilización de la calle en 2011 y que continuaba gozando de la lealtad de una parte significativa del aparato de seguridad. La alianza entre antiguos enemigos que se habían combatido en el contexto de la guerra de Saada entre 2004 y 2010 permitía a ambos vengarse de su adversario común, el partido al-Islah, rama yemenita de los Hermanos Musulmanes, aliado al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi.