Argentina
Hacia la construcción de un Partido de Masas con Libertad de Tendencias

ace un tiempo existe un debate sobre lo que se ha denominado una crisis de la Nueva Izquierda (1). No se trata de un debate sobre una crisis superficial, que surja únicamente de deficiencias ideológicas u organizativas de un grupo de organizaciones. Si bien gran parte de la discusión se ha concentrado en el debate sobre la participación electoral (en un sector de la izquierda que no solía usar esta táctica), no creemos tampoco que el problema fundamental sea la participación en las elecciones parlamentarias; este punto, si bien es de mucha importancia, se subordina a uno más general: el problema del “salto a lo político”. Por supuesto, las organizaciones de la Nueva Izquierda no han sido ajenas a la política hasta ahora, pero esto discurría casi exclusivamente en el marco de la construcción de base en distintos territorios, sin abordar una política “de masas”, que entendemos como un conjunto de estrategias de interpelación hacia la totalidad de la clase trabajadora y los sectores oprimidos, con el objetivo de instalar una referencia política nacional, capaz de dirigirse hacia el mayoritario sector no organizado del pueblo trabajador.
El primer punto del debate, por tanto, es si existe efectivamente esta necesidad y oportunidad de dar un salto a la política de masas. Creemos que sí. El segundo refiere a las tareas e implicancias que supone ese salto. Este punto requiere una indagación sobre el devenir de nuestras organizaciones en un nuevo período político, que está exigiendo innovaciones organizativas, estratégicas y tácticas. En este artículo nos centraremos en el problema de la forma organizativa, no considerada aisladamente, sino como un eje que anuda muchos de estos debates.
La respuesta más común de las organizaciones que han identificado esta necesidad ha sido presentarse a elecciones sin modificar o problematizar profundamente formas organizativas que surgieron en otro período político, entre las cuales la de Movimiento Social y Político ha sido la más común. Esto implica la presencia de una serie de características (que pueden presentarse más o menos acentuadamente en cada organización particular) entre las que podemos notar la falta de una centralización política democrática (predominando los liderazgos informales), la falta de programas políticos claros, de una discusión estratégica consciente, y de acuerdos sólidos sobre tácticas para intervenir. Así, el Partido-Movimiento es la forma organizativa que tiende a predominar en movimientos sociales y políticos que se lanzan a las tareas político-electorales conservando sus rasgos movimientistas.
Creemos que existe una alternativa posible para asumir el “salto a lo político”, que no permanezca ni en los marcos de lo puramente social, ni asuma todos los defectos del Partido Movimiento: la constitución de un Partido de Masas con Libertad de Tendencias (PMLT).