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martes, 13 de mayo de 2014

El mundo musulmán, Marx y la revolución

La reedición de la obra mayor de Maxime Rodinson, Islam y capitalismo*, es un acontecimiento intelectual para quienes se interesan por el mundo árabe y musulmán. Lo que sigue es el prefacio que he escrito para dicho libro (...).

Alain Gresh, en Le Monde DiplomatiqueTraducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Las palabras son diferentes, la forma de hacer las preguntas también. Y la época ya no es la misma. Volveremos sobre ello. Sin embargo, los problemas que plantea Maxime Rodinson en este libro publicado en 1966, en particular el de la relación entre islam, desarrollo económico y capitalismo en el mundo musulmán, son de una extraña actualidad. ¿Por qué las sociedades musulmanas (y, más en general, las sociedades de lo que se llamaba entonces el tercer mundo) están “retrasadas” o “subdesarrolladas”? ¿Existen reglas propias a esas civilizaciones radicalmente distintas de las que rigen Occidente? ¿Se iluminaría ese “Oriente complicado” gracias al descifrado de las suratas del Corán, a su exégesis? Interrogantes que se han vuelto aún más acuciantes con las “primaveras árabes”.

El debate es antiguo. “El islam es la unión indisociable de lo espiritual y de lo temporal, es el reino del dogma, es la cadena más pesada que la humanidad haya llevado a cuestas”. En una célebre conferencia titulada “El islamismo y la ciencia”, pronunciada el 29 de marzo de 1883 en la Sorbona, Ernest Renan -autor de Vida de Jesús en 1862, fue acusado de sacrilegio y denunciado como “blasfemo” por el Papa-, condenaba de forma inapelable al islam. Aún admitiendo el esplendor de los primeros siglos de la civilización nacida de la predicación de Mahoma, precisaba que el islamismo (el término era entonces sinónimo de islam), demasiado débil en su infancia para constituir un obstáculo para la ciencia, en “la segunda mitad de su existencia, [había ahogado] en su seno el movimiento científico, y ello para su desgracia”.

viernes, 30 de agosto de 2013

¡Solidaridad con el pueblo sirio, no a la intervención imperialista!

Comunicado de Izquierda Anticapitalista
30.8.2013

La historia se repite. Todo parece indicar que nos abocamos a una inevitable intervención de EEUU sobre Siria. En una de esas amargas ironías a las que nos tienen acostumbrados los gobernantes norteamericanos, el premio Nobel de la Paz, Obama, planeaba la intervención de la OTAN en Siria mientras conmemoraba con un discurso de paz y derechos civiles el cincuenta aniversario del asesinato de Martin Luther King.

Poco queda de aquel 15 de marzo de 2011 cuando al calor de las revoluciones en Túnez y Egipto, en la ciudad de Daraa, una manifestación pacífica contra el régimen del dictador Bashar al-Asad fue reprimida a sangre y fuego por las fuerzas gubernamentales. A partir de ahí, Siria, por más de 6 meses, fue escenario de constantes protestas y manifestaciones pacíficas que al grito de «¡abajo el régimen!» o «¡queremos paz, queremos libertad!» fueron reprimidas por el Ejército y los aparatos represivos del régimen sirio ante la inacción de la comunidad internacional.

El escenario de aquel legítimo levantamiento ha ido cambiando y, hoy en día, dos años después, diferentes conflictos locales, confesionales, y sobre todo la injerencia de las diferentes potencias regionales y mundiales, se solapan, convirtiendo a Siria en un tablero de ajedrez donde la partida se juega en términos geopolíticos y el pueblo está padeciendo sus consecuencias con más de 100.000 muertos y más de un millón de refugiados, muchos de ellos niños y niñas.

Ante este escenario queremos declarar:

sábado, 17 de agosto de 2013

Egipto: la izquierda árabe no ha muerto. La injerencia yanqui y la llamada a la yihad relegan a tercer plano a la Revolución social egipcia

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha pedido a todas las partes en Egipto que den un paso atrás para salvar al país del desastre.

Marta Haserrea, de IA
El presidente de EEUU ha anunciado la suspensión de unos ejercicios militares conjuntos previstos para el próximo mes con Egipto.
La respuesta de la ONU y del Pentágono ante la matanza de cientos de egipcios en acampadas de protesta mantiene su hipocresía habitual pidiendo «salvar al país del desastre», desastre en el que ellos mismos lo han metido y «suspendiendo ejercicios militares» sin tocar ni un ápice la ayuda militar millonaria que el ejército egipcio recibe anualmente de Washington.
Obama asegura ufano que «confía en que Egipto pueda ser un país próspero y democrático» y «advierte a las diferentes partes en conflicto de que no pueden culpar a actores externos de lo que va mal dentro de sus fronteras». Y todo esto lo dice pretendiendo que nos creamos que en Egipto hay «partes en conflicto» y que el clima de violencia de estos días es fruto sólo de diferencias internas, como si los intereses coloniales en el país no tuvieran nada que ver con los crímenes cometidos, hoy por el ejército, ayer por los Hermanos Musulmanes, pero siempre con la espada del imperialismo azuzando por detrás para mantener sus beneficios y los de la oligarquía burguesa egipcia y extranjera intactos y a buen recaudo.

jueves, 25 de julio de 2013

Túnez: El asesinato del opositor Brahmi vuelve a encender las calles

- Miles de tunecinos se manifiestan contra el Gobierno de la formación islamista Ennahda y queman algunas de sus sedes en varias ciudades del país.
- La UGTT convoca una huelga general para este viernes.
"La gente ha bloqueado carreteras y ha prendido fuego a neumáticos. Están muy enfadados", asegura un testigo.
"Buscan asesinar el único modelo democrático exitoso en la región", ha dicho el líder de Ennahdha, Rached Ghannouchi.


Como era previsible, el asesinato del líder opositor tunecino Mohamed Brahmi en la puerta de su casa cuando bajaba del coche, ha sembrado de violencia el país y varias protestas se han desencadenado a lo largo y ancho de Túnez.

Al igual que con el asesinato en febrero del también líder izquierdista Chukri Belaid, las manifestaciones han salido a las calles contra el Gobierno, en manos de los islamistas moderados de Ennahda.

No ha importado que el Gobierno condenara el asesinato de Brahmi y lo calificara como un "crimen atroz y cobarde". La sedes de Ennahda han ardido en varios puntos del país, como en la ciudad de Sidi Bouzid, cuna de la revolución que derrocó a Ben Alí.

"Fue abatido delante de su casa cuando estaba con su hija discapacitada", ha indicado Mohamed Nabki, miembro del Frente Popular, el partido al que pertenecía y del que también formaba parte el ya fallecido Belaid. "Los asesinos huyeron en una moto", ha precisado. Según los medios locales, Brahmi recibió once impactos de bala y llegó ya cadáver al hospital al que fue trasladado.

lunes, 8 de julio de 2013

La revolución egipcia debe continuar sin tutelas del ejército

Ni Morsi ni el ejército representan las aspiraciones a la libertad y la justicia social

Comunicado de Izquierda Anticapitalista

Las enormes movilizaciones en Egipto que precedieron la caída de Morsi han mostrado el creciente rechazo social a su proyecto neoliberal reaccionario y cada vez más autoritario. Los Hermanos Musulmanes no estuvieron en el origen de la revolución egipcia, pero tras la caída de Mubarak se convirtieron en la principal fuerza política del país al ser la única organización opositora a Mubarak con una fuerte implantación y arraigo social. Su labor de gobierno ha dejado claro que su proyecto político está lejos de las aspiraciones populares que derribaron al dictador en 2011. 

Desde las protestas contra Mubarak en enero de 2011, el Ejército -la institución económica y política más importante del país- ha tenido como única intención asegurar una “transición ordenada”, así como encauzar las aspiraciones populares hacia sendas inofensivas para las estructuras de poder. Por ello, estableció una entente inicial con los Hermanos Musulmanes con el fin de hacer transitar el proceso revolucionario por el camino de la moderación sin cambios económicos estructurales. Es ahora, en medio de la constatación de la incapacidad de los Hermanos Musulmanes de garantizar la estabilidad del país, cuando el Ejército ha roto su alianza con Morsi.

La movilización popular desencadenada contra él muestra, por tanto, la firme determinación del pueblo egipcio de profundizar las aspiraciones de libertad y de justicia social que llevaron a la caída de Mubarak en febrero de 2011. Pero el desenlace de esta intensa movilización, con la toma del control por parte del Ejército mediante un golpe de Estado, pone de manifiesto también las enormes debilidades del proceso revolucionario. En particular, subraya la ausencia de un polo político favorable a la justicia social y a la profundización de la revolución. Es la ausencia de una alternativa política ligada a la movilización popular lo que ha permitido que el Ejército y sus aliados hayan podido tomar la iniciativa para intentar encauzar el escenario post-Morsi hacia sus intereses.

domingo, 7 de julio de 2013

Egipto: cómo evitar decir "golpe de estado". Palestina siempre pierde

Derrocamiento del gobierno islamista, preocupación por la decisión del Ejército, destitución del presidente son los términos empleados por el gobierno de Washington para referirse al Golpe de Estado en Egipto. 

Marta Haserrea, de IA

Y es que después de cuatro días de conversaciones con el Ministro de Defensa Abdel Fatah Al-Sisi, como ellos mismos han reconocido, el término golpe de estado es algo muy feo para usarlo entre socios.

Se puede decir de muchas otras maneras, pero cada una de ellas es la salvaguarda de la continuidad de los 1.300 millones de dólares que el gobierno estadounidense entrega cada año al ejército egipcio.

Por un lado, es dinero para impulsar la industria armamentística estadounidense pero por otro, también es consecuencia del plan de paz cerrado en 1979 entre Israel y Egipto. Cambiar el término para referirse a los hechos es una argucia relativamente sencilla, sobre todo cuando el anuncio de la noticia es recibido con desesperado júbilo por un pueblo estrangulado por la necesidad, la esperanza y la decepción continua.

sábado, 6 de julio de 2013

“Desconfiad del ejército”: ¿y si dejáramos de tomar a los egipcios por imbéciles?

Desde ayer por la noche la fórmula es repetida sin cesar en numerosos medios y en las redes sociales: “el ejército egipcio ha derrocado a Mohammad Morsi”. Esta afirmación parece a primera vista intachable, al menos si uno se concentra en los acontecimientos del 3 de julio por la noche y en su dimensión estrictamente institucional.

Julien Salingue, en Resister al air du temp. 4 de julio. Traducción: Faustino Eguberri en Anticapitalistas

A quienes afirman que los recientes acontecimientos se resumen en un golpe de estado del ejército, otros responden que asistimos a una nueva etapa de la revolución egipcia. Si se examina, la realidad se sitúa a medio camino entre esas dos posiciones.

¿Golpe de estado versus revolución?

En efecto, si bien la destitución del presidente egipcio ha sido formalmente organizada (y anunciada) por el ejército, y no por estructuras autónomas salidas del movimiento de revuelta que agita Egipto desde hace 30 meses, ésta no se habría producido jamás sin las manifestaciones históricas del 30 de junio y de los días siguientes. Mohammad Morsi se ha visto obligado a irse porque los egipcios se han movilizado por millones, no porque el ejército egipcio hubiera decidido repentinamente derrocarle. La focalización sobre el aspecto institucional de los acontecimientos conduce a numerosos observadores a ocultar el papel motor de la movilización popular en la caída del presidente egipcio.

lunes, 1 de julio de 2013

La manifestación más grande de la historia de la humanidad: un mensaje al mundo

Ayer 30 de junio, en casi todas las ciudades de Egipto, grandes o pequeñas, pudo haber entre 14 millones de manifestantes anti Mursi, según la agencia Reuters, que cita fuentes militares, y 33 millones según CNN o la BBC. En ambos casos, había más que en los 18 días sumados de la revolución de enero de 2011, que hizo caer a Mubarak. Es la manifestación más grande de la historia de Egipto y probablemente incluso de la historia de la humanidad.

Jacques Chastaing (fuente: NPA). Trad. del francés: D.Gil

Manifestaciones festivas

Las manifestaciones, verdaderos ríos humanos, no han conocido casi violencias. Según el Ministerio de Salud ha habido cinco muertos y 613 heridos (a menudo tras una provocación de los Hermanos Musulmanes), lo que es lamentable, pero escaso en relación con la considerable cantidad de personas que ha salido a la calle. Las manifestaciones han estado marcadas sobre todo por un inmenso ambiente festivo. La gente, sintiéndose simplemente feliz de verse tan numerosa, cantaba, reía, lanzaba fuegos artificiales. Para muchos, a pesar de los dos años y medio de luchas y protestas, era su primera manifestación. Llegaron familias enteras, niños y padres, incluso se han podido ver pueblos vaciarse casi por completo para ir a unirse, a pie, a las manifestaciones de las ciudades más cercanas.

Clamor en Egipto contra Mursi: el ejército al acecho


Pan, libertad y justicia social fueron los grandes emblemas de las reivindicaciones populares de la Revolución egipcia que a principios del 2011 tumbaron, después de tres semanas de lucha en las calles al hasta entonces intocable Mubarak. Los Hermanos Musulmanes, grandes beneficiados de unas precipitadas elecciones, accedieron al poder con Mursi a la cabeza del Partido Igualdad y Justicia. En sólo dos años Mursi apartó al mariscal Tantaui de la jefatura del ejército y aplicó una política neoliberal sin dar salida a las reivindicaciones que sacudieron la plaza Tahrir por semanas; la reacción popular no se ha hecho esperar. Se preveían grandes concentraciones y manifestaciones en contra de los islamistas y sobre todo encaminadas a pedir la renuncia de Mursi. 

Hoy, el escenario es incierto. Millones de egipcios se encuentran en las calles reclamando la caída del gobierno, en unas expresiones de rechazo que aúnan a opositores, miembros del antiguo régimen, los revolucionarios de Tahrir y miembros de la antigua casta del ejercito. No debemos olvidar, y es lo que señala Alain Gresh, especialista sobre mundo árabe y colaborador habitual en Le Monde Diplomatique, que la casta militar de Egipto, con sus enormes intereses económicos, más otras camarillas ligadas al poder ilimitado de la familia Mubarak, están al acecho esperando el  momento de una indeseable involución en lo que significaría una toma del poder por parte del ejército, dependiente de los capitales imperialistas y del Golfo. Todo ello acompañado de la normalización lisa y llana de relaciones con el régimen sionista para regocijo de los EE. UU. y de Europa. [N. de Izquierda Anticapitalista.]

¿Hacia una intervención armada en Egipto?

Alain Gresh, en Le Monde Diplomatique
(trad. del francés por Susana Merino)

Mientras se aproxima el 30 de junio, aniversario de la asunción presidencial de Mohammed Mursi, el primer civil democráticamente elegido como Jefe de Estado egipcio, recrudecen los presagios de enfrentamientos. Algunos anuncian desenlaces sangrientos en las manifestaciones previstas por la oposición con el objeto de pedir la renuncia de Mursi en el día del aniversario. Circulan los más locos rumores, las armas también.