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viernes, 19 de septiembre de 2014

El desafío democrático del derecho a decidir ha ganado

El ‘No’ a la independencia ha vencido, a la desesperada y empleando el chantaje del miedo al futuro (la campaña Better together llegó a llamarse “Proyecto miedo”), pero el resultado alcanzado por el ‘Sí’ deja muy claro que si el Reino Unido quiere sobrevivir no podrá existir ya como antes. La opción que David Cameron rechazó incluir en la pregunta del referéndum –la DevoMax- y que tuvo que recuperar en la etapa final de la campaña para poder derrotar al Sí –¿o pasará como en Canadá, en donde pronto se olvidaron de sus promesas?- está ahora sobre la mesa.


Jaime Pastor. Autor de Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda (La oveja roja-Viento Sur) y de Catalunya quiere decidir (Icaria)

Además, lo que es más importante, probablemente asistiremos, gracias al proceso de autoorganización que se ha producido con iniciativas como la 
Radical Independence CampaignWomen for Independence y otras a favor del ‘Sí’, a una progresiva difusión del activismo de base escocés en el seno de la sociedad británica como expresión de lo que un periodista ha calificado de “insumisión populista” no sólo frente al “unionismo” sino también contra las políticas neoliberales de David Cameron. Porque, como ha escrito Owen Jones, en la papeleta del ‘sí’ se podía leer también: “nunca jamás volver a vivir bajo un gobierno Tory”.
Con todo, lo más relevante –y cuyo posible desenlace afirmativo ha hecho temblar hasta hace pocas horas a todo el stablishment occidental y sobre todo a las elites de la Unión Europea- ha sido el hecho inédito desde 1945 de la celebración de un referéndum sobre la secesión en una parte del territorio de uno de los estados más viejos del mundo como es el Reino Unido y que, además, esto se haya podido realizar de forma negociada y legal. Cae así por los suelos, después de precedentes como el de Quebec, la presunta “teoría del agua salada” que insistía en que el derecho a la autodeterminación es algo que sólo puede ser reclamado por los pueblos colonizados, “teoría” que además no se aplica a pueblos como el palestino o el saharaui.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Escocia y el referéndum por la independencia

Su realización era el objetivo histórico y el compromiso explícito del gubernamental Partido Nacional Escocés (SNP) y del primer ministro Alex Salmond, después del triunfo electoral de 2011. A pesar de ser una demanda minoritaria la principio, en las últimas encuestas se ha producido un vuelco: el “sí” llega hasta el 40%, el “no” cae al 42% y aparece un importante porcentaje de indecisos.


Alexis Liosatos, militante de Kokkino (Grecia). Publicado en DEATraducción de Tomás Martínez para Izquierda Anticapitalista.


La prensa local lo reflejó como un auténtico “thriller”. Si finalmente es mayoritario el “sí”, Escocia se declarará un estado independiente el 24 de Marzo de 2016 y la “unión” puesta en vigor desde el lejano 1707 llegará a su fin. Confirmando el temido vuelco y el clima entusiasta tras las encuestas, en los últimos meses se viene organizando una campaña de intimidación en la que participan el presidente de la Comisión Europea Barroso, los altos mandos ejecutivos de compañías petrolíferas (BP, Shell), funcionarios del estado y las tres grandes formaciones neoliberales.

El Partido Laborista, (que a pesar de su mutación neoliberal, mantiene una dinámica base social de izquierda), diferentes personalidades e intelectuales del ámbito de la izquierda se decantan con la campaña “mejor juntos” y por el “no” en el referéndum, sosteniendo la opinión de que el “sí” significará una catástrofe para todos los ingleses, pero también para todos los escoceses. Uno de los argumentos del “no” es que el deseo de independencia escocesa constituye la expresión de un repliegue retrógrado y nacionalista. Sin embargo esta valoración subestima que el nacionalismo dominante en la isla es el británico y señala el diferente baremo: El que alguien apoye una Escocia independiente lo designa automáticamente “nacionalista”, pero el que alguien apoye el mantenimiento de la integridad del Reino Unido, ¿no lo hace “nacionalista”?.