Inmediatamente después de que 529 partidarios de los Hermanos Musulmanes fueran condenados a muerte el pasado lunes 24 de marzo, la fiscalía ordenaba el miércoles dos nuevos procesos masivos para 919 miembros de la Hermandad y sus simpatizantes, desdeñando así las críticas, incluso las de ONGs como Amnistía Internacional que acaba de publicar su informe 2013 sobre la pena de muerte. Esta decisión espectacular no es más que la parte visible de una represión violenta que se ha extendido desde los Hermanos Musulmanes a todos los opositores, con detenciones masivas y la práctica generalizada de la tortura.
Warda Mohamed, en Orient XXI. Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR.
Foto: Preso egipcio, filmado en un vídeo anónimo
El hombre, ante la cámara, cuenta con calma: “Poco importa la inocencia o que haya un error en el juicio, yo ejecuto mi tarea.” Ashmawy, el verdugo de Egipto -ocho a diez años de aprendizaje, dieciséis años de práctica- tiene 624 ahorcamientos en su haber. En el documental La lágrima del verdugo/1, describe como ha desarrollado la mejor técnica para romper las cervicales de un golpe. Los condenados, vestidos de rojo, por su parte, dicen que “mueren cada vez que oyen pasos en el corredor”. Durante su testimonio, Ashmawy, mirada negra, rostro inexpresivo, uniforme tan sombrío como sus ojos, acaba por llorar “a causa de una condena injusta”, pero tras haber precisado claramente: “no critico a la justicia egipcia”.
El lunes, la justicia egipcia ha condenado a 529 personas a la horca, de ellas 350 juzgadas por contumacia en dos audiencias de veinte minutos. Los inculpados estaban acusados de haber atacado una comisaría y matado a un oficial de policía en agosto, en la provincia de Minya, tras las matanzas de Rabea al-adaweya y Al-Nahda. “Jamás en la historia reciente ha habido una condena así y menos como resultado de un proceso expeditivo”, señala Anne Denis, responsable de la comisión Abolición de la Pena de Muerte de Aministía Internacional Francia/2. “Imponer la pena de muerte colectivamente como consecuencia de un proceso trufado de irregularidades constituye una violación de los derechos humanos”, ha comentado el portavoz del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (HCDH) Rupert Colville. Catherine Ashton, jefa de la diplomacia europea ha dicho estar “extremadamente preocupada”.