viernes, 29 de marzo de 2013

Lobby Planet. Guía de los lobbies de Bruselas

[Esta guía presenta el mundo oculto del lobby empresarial en Bruselas. Publicada por primera vez en 2004, esta versión actualizada y revisada ofrece una visión general del lobby en Bruselas y una serie de recorridos temáticos que describen el lobby en diversos sectores: financiero, climático y de la agroindustria. Reproducimos uno de los capítulos de la guía y, al final del mismo, hay un enlace a la guía completa.]

Corporate Europe Observatory. Tomado de VIENTO SUR

Lobby en Bruselas: una introducción

Se desconoce el número exacto de lobbies que hay en Bruselas, pero entre 15.000 y 30.000 personas se dedican a influir en la labor de las instituciones de la UE. Dos tercios trabajan para intereses empresariales. La sociedad civil y los sindicatos cuentan con muchos menos. Hace ya tiempo que el lobby empresarial en Bruselas superó los mil millones de euros de facturación anual.

Esto hace de la ciudad el segundo centro mundial de poder del lobby, después de Washington DC.

Algunos definen el lobby o cabildeo como un intento de influir en la legislación, decisión política o regulación, por lo general remunerado. Una definición más estricta lo reduce a la actuación directa de los que tratan de influir en los legisladores. Una visión más amplia y realista incluye las distintas formas de comunicación y actividades de investigación destinadas a cimentar, informar y apoyar la gestación de las políticas.

La escena del lobby en Bruselas está habitada por una asombrosa variedad de organizaciones e individuos.

La mayoría son ‘lobistas’ en plantilla, empleados por las empresas y asociaciones comerciales para representar directamente los intereses de sus patrones ante los legisladores y dirigentes comunitarios. Unas quinientas grandes empresas tienen sus propias oficinas de lobby en Bruselas, a menudo en sitios exclusivos, incluyendo BP, Rolls Royce, BASF, E. ON y Thales.

Hay más de 1.500 grupos de presión de la industria y varios cientos de firmas de relaciones públicas y bufetes de abogados que asesoran y hacen lobby para sus clientes. No hay sector de la industria que no tenga su propio grupo de presión en Bruselas: desde la Asociación Europea de Dispensadores de Agua Embotellada hasta el Consejo de la Industria Química Europea (CEFIC), que tiene más de 170 empleados y representa a 29.000 empresas. Estas asociaciones sectoriales lideran el cabildeo en la UE, y coordinan el lobby de sus miembros que son federaciones nacionales y empresas individuales.

Los ‘lobistas’ en plantilla de las empresas, suelen trabajar codo a codo con empleados de firmas de relaciones públicas y de despachos de abogados que trabajan a cambio de una suma para varios clientes. Estos lobistas ‘mercenarios’ a menudo se especializan en la reparación de reputaciones dañadas o en la creación de grupos tapadera o falsas ONG.

Los laboratorios de ideas o ‘think tanks’ junto a los medios de comunicación, tienen un rol importante en el mundo moderno del lobby, ya sea directa o indirectamente. Los numerosos ‘think tanks’ llenan el vacío creado por la ausencia de una opinión pública europea y de un debate abierto en Bruselas, organizando eventos y debates supuestamente de índole ‘neutral’, en su mayoría patrocinados por empresas. Algunos también ofrecen la redacción de informes y otros servicios a los clientes adinerados.

Muchos de los que trabajan en el Barrio de la UE tienen carreras profesionales típicas de la UE, con puestos de trabajo que saltan de la Comisión a los medios de comunicación de la UE, pasando por la organización de eventos, para terminar dedicándose al lobby. Otros empiezan en un grupo de lobby y se mueven en sentido contrario.

Objetivos

El objetivo principal de los lobbies en Bruselas es la Comisión Europea: fuente de casi toda la legislación y políticas comunitarias. Pero a medida que aumentaron los poderes del Parlamento Europeo, los eurodiputados se convirtieron en otro objetivo importante con alrededor de 4.000 cabilderos registrados con tarjetas de acceso al Parlamento.

Hay muchas razones legítimas para querer tener voz en la toma de decisiones. Sin embargo, el poder del dinero junto con la complejidad del proceso y en muchas ocasiones, la falta de responsabilidad en los procedimientos de decisión dentro de la UE, además de una falta de control real, crearon un entorno propicio donde los intereses de las grandes empresas han podido capturar la agenda política. Esto hace que Bruselas sea un paraíso para los grupos de presión empresariales.

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